Gente que sigue mi sonrisa...

4 nov. 2012

Las chicas grandes no lloran

''Las niñas grandes no lloran'' ¿recuerdas cuando te decían tus padres eso para que dejaras de llorar cuando cada capricho era un llanto? Yo sí. Y la verdad, lo echo de menos. Echo de menos cada regañina, cada enfado, cada rizo rubio que ahora no tengo en mi cabeza, porque ya el pelo se me ha ido alisando cada vez más. Cada muñeca barbie con la que algún día jugué como una niña que era. Echo de menos cada lloro que tras 5 minutos se transformó en risas ayer. Añoro tanto la infancia que un día marcó mi presente...
Porque es que hoy  ya no lloro porque me caí en el parque, hoy lloro porque aunque la herida no se vea ni se pueda curar con agua oxigenada, me duele incluso más que la que ayer me hice por correr demasiado rápido. Que ya no sufro porque está lloviendo fuera y no puedo salir a jugar con mis amigos, hoy sufro por no poder mostrarme del todo siempre tal y como soy. Ayer era la que le gustaba hacer castillos de arena en la playa, hoy a la que tanto le gusta hacer fotos. Antes era la graciosa, la extrovertida, la que sacaba buenas notas, la que hacía reír a todos sin tener que fingir esa risa pintada. Antes era la que siempre reía, la que siempre le daba la mano a su madre al cruzar la calle, hoy soy la que ríe falsamente solo por quedar bien o hacerse creer a si misma que está bien, hoy soy esa que grita a su madre, esa misma madre a la que ayer despertaba con un beso en la mejilla por la mañana y le pedía que le hiciera el desayuno de siempre. Ayer era esa que hacía siempre dibujos a todos en el día de su cumpleaños, hoy soy la que se reserva 10 minutos para escribir una carta sincera y humilde a esa persona que cumple años. Ayer era esa pequeña que soñaba con ir a Disneyland para comprobar si Mickey Mouse de verdad vivía en un castillo, hoy soy la que quiere salir a conocer mundo, a estados unidos o a cualquier otro sitio en el que para los demás sea una desconocida, solo para tener la certeza de que haga lo que haga, no hará el ridículo. Ayer era esa chica que no temía a nada, hoy soy la que no quiere darse del todo a conocer, solo por el qué dirán o pensarán de ella. Esos días que hoy veo tan lejanos, se llaman infancia y es eso que yo añoro tanto. Ayer era la que de verdad era feliz, la que cada día y tenía un nuevo motivo por el que ser feliz y darse a conocer ¿Y ahora qué? Ahora nada. Es gracioso.
María

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