Gente que sigue mi sonrisa...
13 jul 2016
Esencia
No existía mejor baile que el vaivén de sus piernas, no dejaba de bailar hasta que la música le pedía tregua. Era el capitán del barco que se hundía, ese que se moría por ayudar a la tripulación. Era la ola que arrasaba todo el campo seco en otoño y el primer rayo de sol que te abre las pestañas por la mañana. Era la caricia que tranquilizaba a todos los bebés llorando a quince kilómetros a la redonda y el chillido de alguien que puede con todo. Era el ladrido de mil perros fieles y la bala que mata a los malos. Era una guerrera sin espada y sin armadura, pero que contaba con el ejército de las ganas de todo. Era un terremoto. Era un abrazo a tiempo y alcohol que escuece pero que cura las heridas. Era incansable, era la poeta de los peores demonios y la aliada de los humildes campesinos sin voz. Tenía arrugas de expresión que demostraban todas las experiencias vividas y todos los pedacitos de corazón que tuvo que recoger, tenía la mirada cansada pero no desistía, y mucho menos reconocía estar agotada. Era luchadora nata e incansable. Era todo lo que cualquiera querría consigo. Era tú, era yo... Era todo lo que llevamos dentro.
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