Me hace gracia el mundo de hoy.
Y os aseguro, que me rio por no llorar. Vivimos en un mundo en que luchamos por vencer trastornos alimenticios pero tenemos un canon de belleza difícil de alcanzar. Vivimos en un mundo donde existen profesores que mandan a callar gritando y castigan en vez de reforzar las buenas actitudes.
¿Quién no ha escuchado cuando era pequeño ''llorar es de bebé'' o ''no llores, que eso es de niña''? No sé si hablo sólo por mí, pero creo que llorar con la cara descubierta es de valientes.
Seguimos guiándonos por prejuicios y a menudo nos fiamos más de una persona con traje y corbata que alguien con tatuajes. Damos dinero a ONGs pero no ayudamos a quien sabemos con seguridad que necesita atención, la cual no se paga con dinero. Defendemos la igualdad y la diversidad de gustos y razas y miramos con lupa a cualquiera que se salga un poco de lo que conocemos por ''normal''. Pretendemos luchar por nuestros propios intereses arrasando los de otros y a menudo pedimos las cosas gritando, sin caer en la cuenta de que un susurro de amor retumba a veces más que cualquier grito de guerra.
María Penella.
Gente que sigue mi sonrisa...
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