Gente que sigue mi sonrisa...

25 feb. 2014

El rescatador rescatado

Es curioso. Es curioso lo profundo que vemos el charco cuando somos nosotros los que estamos ahogándonos y lo fácil que vemos nadar y salir de él cuando somos espectadores de ello.Cuando nos piden ayuda para salir del charco, siempre sabemos qué herramientas usar, cómo y cuando usarlas, pero cuando somos nosotros los que tenemos que usarlas y salir parece que todo eso que antes era nítido ahora se ha vuelto borroso. Es como si el charco nos tapara los ojos y por ello dejamos que el charco se haga cada vez más y más grande y acabemos con el agua al cuello. Es curioso la facilidad que oponemos para que el charco nos venza y la motivación que brindamos a quien pide ayuda para nadar. Solemos verlo todo más facil cuando es otro quien se enfrenta a ello y lo vemos imposible cuando aún nosotros ni hemos empezado a intentarlo; no nos damos cuenta de la cantidad de tiempo que perdemos en plantearnos cuanto nos va a costar y dejamos que eso se convierta en una razón para darnos por vencidos antes de intentarlo. Solemos dejarnos vencer por la mínima gota de agua por miedo a que llueva más y es cuando el charco se hace grande y nosotros los que nos hacemos pequeños. Cuando nos atrancamos en un bache y comienza a llover, nos entra el miedo; miedo a no poder salir. Pensamos que los demás están locos por verlo tan pequeño y los cuerdos somos nosotros por no ver lo profundo que es el charco en el que nos estamos ahogando. Tenemos dos opciones, o nadar o ahogarnos ¡Qué dilema! Y solemos perder el tiempo pensando qué camino coger para que cuando ya lo hayamos decidido haya alguien aproximándose a nosotros para ayudarnos a salir. Pasado un periodo soleado, vuelve a llegar la tormenta, y con ella otro charco, otro dilema y otra persona que viene a rescatarnos; nunca nos enfrentamos realmente a la tormenta, nunca nos proponemos salir ilesos sin ayuda de nadie, siempre esperamos a que se evapore el charco o a que alguien venga a ayudarnos a salir.
Los de siempre, siempre estarán, pero ¿cómo podemos confiar en que alguien vendrá a rescatarnos si no somos capaces de rescatarnos nosotros mismos?. ¿Cómo podemos esperar siempre a un rescatador si no lo somos nosotros de vez en cuando?. Antes de dar lecciones de como rescatar, debemos aprender a rescatarnos y dejar que nos ayuden a hacerlo. Tenemos que haber conocido el agua del charco antes de salir ileso de él. Pero sobre todo, debemos de saber rescatarnos para rescatar, ser el rescatador rescatado.
Mer

1 comentario:

  1. OLÉ!!!!!!
    REALMENTE CIERTO!!!
    me encantó!!!! *-*

    Un beso! ;)
    http://myworldlai.blogspot.com.es/

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