Gente que sigue mi sonrisa...

29 jun. 2015

Perdida.

Perdida. Perdida y cansada. Perdida como la confianza que algún día se depositó en mí sin pensar que sería tan efímera, perdida como una lágrima bajo la lluvia o la carcajada de un niño entre cien en una fiesta de cumpleaños. Escribo esto para mí, para saber que por ahora soy consciente de que no soy lo que demuestro y que a pesar de todo sigo luchando contra mis demonios aunque ellos sigan ganando la continua batalla que se rinde cada día en mí. Para demostrar que sigo siendo el capitán de este barco a la deriva y que a pesar de no encontrar mapa no dejo que las lágrimas me nublen la vista. 
Algunos de mis amigos me llaman poeta, por esto de haber encontrado en el papel mi vía de escape y mi mejor refujio, por ser capaz de plasmar tantas cosas en un puñado de palabras enlazadas y por hacer de las letras la locura que hace que deje de ser cuerda pasando a ser la soga que me ahoga. Y qué puedo decir yo, si ando sobre arenas movedizas cada vez que quiero dejar huella.
Pero qué quieres que entienda a estas alturas, si soy el diccionario que no entiende más de dos palabras unidas y se pierde si usas más de tres sinónimos en la misma frase.
A veces me pregunto si soy yo, que no ingiero bien todo esto fe la vida y vomito todo salpicando a quien me rodea o son los demás los que me meten a presión todo lo que tengo que entender a mis casi 17.
He fallado, me he caido y he vuelto a caer al intentar levantarme, pero aquí sigo, señores y señoras con mis subidas y mis bajadas siempre al pie del cañón, en la montaña rusa que supone mi vida y en los gritos diarios que escucho y esbozo yo misma. En el continuo dilema de si de verdad me he buscado todo esto o me ha tocado como una lotería de "mala" suerte. Y sí, lo pongo entre paréntesis porque gracias a todo esto he podido darme cuenta de que los grandes pilares que arman mi vida siguen conmigo, aguantando los cimientos de la casa que se desmorona y ayudando a que mi mala racha cambie de rumbo. No sé como empezar a contaros mi historia, pero por ahora si hay algo que he aprendido de todo este desastre que es mi vida es que si sale cruz, habrá que echarle cara.

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