Gente que sigue mi sonrisa...

17 ene. 2016

Cuánto daño nos hizo el placer

Solía pensar que fue recíproco el sentimiento.
Me gustaba imaginarte entre mis brazos o entre mis labios.
Me gustaba soñar despierta que me perdía entre tus sábanas.
Cuánto daño nos hizo el placer.
Cuánto daño nos hizo la libertad de ilusionarnos.
¿Es este el precio que pagamos por consentirnos?
No me malinterpretes, no es que me arrepienta de haber abusado de tu presencia en sueños, pero siempre es duro caer de la nube a la que me invitabas a subir con cada abrazo.
¿Sabes? Aún me acuerdo de tu olor, me gustaba que se quedara impregnado en mi ropa e imaginar por la noche que estabas a mi lado. Qué ilusa. Yo pensaba en tí y tú también... (pensabas en tí)
Qué garra tiene el corazón cuando quiere. Nunca pensé que pudieras crearme punzadas en el costado sin tocarme.
Te quedaste en suspiros y quizás es donde mejor podrías estar...
Me has hecho entender sin entenderme que a veces un momento puede ser eterno y durar dos segundos... En mi memoria.
María Penella


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