Gente que sigue mi sonrisa...

16 nov. 2015

Ech(amé)

 Me encantaba echarme contigo a contar estrellas o a contarte los lunares, llámalo como quieras, pues ambas se tratan de infinitas constelaciones en las que no me importaría perderme, recuerdo haber visitado los mejores monumentos que esconden tus clavículas y puedo afirmar que tus susurros resuenan en mi memoria más que cualquier sermón de mi madre sobre porqué no debo llegar tarde a casa.
Recuerdo también que solíamos echarnos partidas de cartas en las que solías perder sin aceptar del todo la derrota, aunque pese a que no te dabas cuenta te miraba las cartas cuando mirabas hacia otro lado.
Me acuerdo de todos esos momentos en que echaba a reír cuando ponías aquellas caras en las conversaciones más serias y se me vienen a la cabeza  cada una de las noches donde no encontraba el consuelo al final de la copa y te pedía que me echaras una más... A menudo me preguntaba qué significaba eso de ''echar de más''. Suponía que era lo contrario de echar de menos pero nunca tuve la sensación de que tu presencia fuera demasiada y ahora que lo pienso, creo que fue porque nunca fue suficiente... Será por eso que siempre solía echarte de menos.
Y sé que es irónico que te diga esto ahora que no estás y que debería de ser en este momento en que te eche en falta, pero ya ves, supongo que de experimentar tantas formas de echarte terminé echándote... de mi vida.
María Penella

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